El marco jurídico y normativo de Malí es aún débil. El Gobierno ha emprendido medidas para facilitar la actividad empresarial, ya que se estima que el 90% de la actividad del sector privado se lleva a cabo fuera de la economía formal.
En el ranking mundial riesgo país, Malí se encuentra en puesto 112 clasificado con la letra C, que indica que el riesgo para hacer negocios es moderado.
Los riesgos del país se concentran en las zonas más aisladas del norte del Sahel y no en la capital, donde la situación está normalizada.