El país cuenta con un régimen comercial abierto al exterior, con tarifas aduaneras simplificadas gracias a la Tarifa Exterior Común aplicada en UEMOA (14%) y a la eliminación de las licencias de importación, subvenciones a la exportación e impuestos especiales a la importación. En general, están exentos del pago de derechos aduaneros los productos que circulen entre los países de la Unión.
Las formalidades aduaneras que se deben cumplir son múltiples y los documentos a presentar corresponden a los que rigen el comercio internacional.
La tasa arancelaria media del país fue del 10,2%, en 2008. Entre las barreras comerciales más importantes se encuentran algunas restricciones a importaciones y exportaciones, las infraestructuras deficientes y el escaso desarrollo de la red comercial nacional.