Sin lugar a dudas, Senegal ha sido uno de los países africanos que más cineastas y más películas ha dado al mundo del cine. A partir de la década de los sesenta, y hasta la actualidad, Senegal no ha dejado de producir películas de indudable valor artístico y documental.
Probablemente, el cine senegalés nació en 1961, cuando Paulin Soumanou Vieyra rodó Une nation est née, un reportaje de 20 minutos que commemoraba el primer año de independencia de Senegal respeto a Francia. Vieyra, de origen beninés, pasó gran parte de su vida en tierra senegalesa, cosa que se transmite en su obra cinematográfica. Tras ese documental de Vieyra, el gran cineasta Ousmane Sembène entraba a formar parte de la historia del cine con Borom Sarret, una breve película considerada una obra de arte cinematográfica, cuyo argumento trata sobre la corrupción de las élites postcoloniales. Era el año 1963. Gracias a este