Música de Marruecos

Los músicos marroquíes ya contaban con una dilatada reputación en la Edad Media, visitando tierras de la Península Ibérica y, más adelante, cantando incluso en la Corte del rey francés Luís XII. Cualquier persona familiarizada con el cante jondo andaluz puede reconocer las influencias clarísimas de las melodías y ritmos marroquíes.
   
Actualmente además de la música sagrada, hoy en día en Marruecos podemos oír cantos y melodías acompañados por un grupo compuesto por un viola (que sustituye al antiguo rabel), un laúd de cuatro cuerdas, la mandolina, las flautas y la pandereta. Además, en ambientes populares, numerosos cantantes (chiuks (masc.), chikhates (fem.)) interpretan en árabe vulgar melodías acompañadas de una viola, una mandolina de dos cuerdas y las palmas del público entusiasmado.

En Marruecos, como en todo el mundo, la música es una de los mundos más cambiantes, donde lo tradicional y lo moderno, lo autóctono y lo extranjero, lo sagrado y lo profano, lo escrito y lo oral se combinan a la perfección, en una fusión modélica que recibe influencias de todos los ámbitos y lugares. En este sentido, Marruecos ofrece sobre todo los estilos chaabi y gnaoua, así, como, secundariamente, la música rai.

El chaabi hereda la música áraboandalusí que nació en los siglos XIII y XIV, e incorpora sus ritmos y melodías dándole un aire diferente, muchas veces con música electrónica y batería. En bodas y fiestas, en mercados y cafés, es hoy en día uno de los estilos más escuchados en territorio marroquí, especialmente en el norte. Diferentes grupos son muy conocidos en Marruecos como sobre